Reloj

martes, 22 de marzo de 2011

ORIGEN DE LA ANESTESIOLOGÌA

Edarvir
John Snow, gran epidemiólogo inglés, dedicó su vida científica al estudio del cólera y es considerado como el primer hombre dedicado exclusivamente a la anestesista en la historia. En 1847 publica su libro "Sobre la inhalación del vapor de éter", en Londres y escribió otro, llamado "Sobre cloroformo y otros anestésicos". Anestesió a 77 pacientes obstetras, pero fue el día 7 de abril de 1853 cuando J. Snow administra cloroformo a la Reina Victoria para dar a luz su octavo hijo, el príncipe Leopoldo, eliminando así el estigma relacionado con el alivio del dolor durante el parto. 

La cirugía avanzó considerablemente gracias a la anestesia, pudiéndose realizar grandes operaciones. Tras la euforia viene la preocupación, pues, a medida que se empleaban en más y más lugares, la cifra de accidentes mortales demostraban que aquel precioso regalo no estaba exento de riesgos y peligros. 
A pesar del mayor uso de cloroformo en detrimento del éter, J. Snow refirió el primer caso de muerte por cloroformo, en 1847. 


John Snow: Vaporizador de cloroformo (Anestesia) por raulespert

viernes, 25 de febrero de 2011

HIPOTERMIA
Edarvir
Hipotermia No!!
El desarrollo de una hipotermia peroperatoria, en la mayoría de los casos moderada (≈34-35 °C), es habitual si no se toman medidas de prevención. Después de la caída rápida inicial de la temperatura consecutiva a una redistribución interna de calor, la causa principal de la hipotermia es la constitución de una pérdida calórica debida a una alteración de las respuestas termorreguladoras por efecto de los agentes anestésicos. La reaparición, en torno a los 34,5 °C, de la vasoconstricción termorreguladora, explica la estabilización más tardía de la temperatura central. Los mismos mecanismos explican la hipotermia observada bajo anestesia raquídea. La hipotermia puede ser más intensa en los pacientes de edad avanzada y en algunas cirugías mayores muy hemorrágicas. En estudios clínicos recientes se ha demostrado la responsabilidad de la hipotermia en el desarrollo de algunas complicaciones perioperatorias (isquemia del miocardio y arritmias, hemorragia quirúrgica, absceso de pared, retraso de la cicatrización) que pueden prolongar la duración de la hospitalización. La única prevención eficaz es el calentamiento cutáneo intraoperatorio con mantas térmicas, eléctricas o de aire caliente pulsado. El calentamiento de los productos sanguíneos es indispensable en caso de transfusión rápida. La prevención de la hipotermia perioperatoria forma parte del control del paciente anestesiado, excepto cuando se busca algún efecto favorable de la hipotermia como, por ejemplo, la protección frente a la isquemia cerebral.

ANESTESIA EN DISTROFIA MUSCULAR

ANESTESIA EN DISTROFIA MUSCULAR
Edarvir

Las distrofias musculares son enfermedades determinadas genéticamente que se caracterizan por un deterioro progresivo de las funciones del músculo esquelético, sin afectar a los nervios periféricos ni al sistema nervioso central. La distrofia muscular de Duchenne, en concreto, es una miopatía de herencia autosómica recesiva ligada al cromosoma X, cuya base fisiopatológica es la ausencia de distrofina en el sarcolema. La distrofina es responsable del mantenimiento de la integridad de la membrana muscular. La falta de esta proteína o su disfunción conlleva una inestabilidad de la membrana, una fuga progresiva de componentes intracelulares y una elevación de la CPK. Esto ocurre no sólo en el músculo esquelético y liso, sino en el músculo cardíaco y en el encéfalo. Al final, las unidades celulares con distrofina deteriorada son captadas por los macrófagos y destruidas.Las células destruidas son reemplazadas por infiltrados fibrograsos lo que da lugar a debilidad muscular proximal y pseudohipertrofia en los músculos de las articulaciones y afectación, en menor medida, del músculo cardíaco.En éste, la sustitución del miocardio por tejido graso da lugar a una miocardiopatía dilatada. Las manifestaciones en el electrocardiograma son la taquicardia sinusal, ondas R altas en las precordiales derechas, ondas Q prominentes en precordiales izquierdas y ondas T invertidas debido a la cicatrización del ventrículo izquierdo. Con la progresión del cuadro, pueden verse arritmias ventriculares e ICC. Son de elección los IECA en las primeras fases y se pueden usar betabloqueantes. Desde el punto de vista respiratorio, estos pacientes desarrollan fatiga progresiva por agotamiento de los músculos respiratorios, a los que no ayuda un patrón restrictivo, con dificultad para expulsar secreciones, condicionado por deformidades de la caja torácica.


Pues bien, estos pacientes, cuya esperanza de vida es de 15-25 años llegan a quirófano y, como sus anestesistas, tenemos que saber una serie de pautas para evitar complicaciones asociadas.

Preanestesia:

- Rx de tórax: para buscar deformidades de la caja torácica y posibles compresiones traqueobronquiales.

- Gasometría arterial : puede existir hipercapnia por hipoventilación.

- Pruebas funcionales respiratorias: existe una disminución de la CV y de la CPT.

- ECG: con los cambios que dijimos anteriormente.

- Ecocardiografía con fracción de eyección: para valorar el grado de miopatía y la existencia de valvulopatías (10-20% de los pacientes tendrán una valvulopatía mitral).

- Si es preciso: Holter.

- Valorar también trastornos de deglución con desnutrición o gastrostomía.

- Posible apnea del sueño que puede contribuir a hipertensión pulmonar.

Intraoperatorio: Comprobar existencias de Dantrolene en el hospital

- Puede existir una disminución de los reflejos laríngeos y un aumento del tiempo de vaciado gástrico, lo que aumenta el riesgo de broncoaspiración

- Vía aérea difícil por deformidades de músculos y contracturas, así como por la dificultad de colocación.

- Contraindicados la succinilcolina y los halogenados debido a la posibilidad de hiperpotasemia grave y rabdomiolisis por la inestabilidad del sarcolema.

- Aumento de sensibilidad a los relajantes musculares no despolarizantes.

- Pueden usarse opiáceos, pero se recomienda de acción corta y a pequeños incrementos de dosis.

- Riesgo aumentado de arritmias.

Postoperatorio:

- Mayor riesgo de insuficiencia respiratoria e infecciones respiratorias, con dificultad para la retirada de la ventilación mecánica por depresión respiratoria secundaria a los fármacos anestésicos y parálisis prolongada.

- Fisioterapia respiratoria

- Soporte nutricional precoz

- Mala cicatrización de las heridas, con lo cual, mayor incidencia de dehiscencia de sutura.





 Más sobre el tema buscar en la revista Chest de Diciembre de 2007, publica un artículo de consenso sobre el manejo anestésico de pacientes con Duchenne (American College of Chest Physicians Consensus Statement on the Respiratory and Related Management of Patients With Duchenne Muscular Dystrophy Undergoing Anesthesia or Sedation).

martes, 22 de febrero de 2011

Soporte Vital en el Neonato


Soporte Vital Avanzado en el Neonato: Recomendaciones ILCOR 2010

EUGENIO MARTÍNEZ HURTADO 1
SARA HERVILLA EZQUERRA 2
Aproximadamente un 10% de los recién nacidos (RN) precisan algún tipo de ayuda para comenzar a respirar, y menos del 1% precisa manobras de resucitación (LOE 412. Sin embargo, a pesar de que la gran mayoría de los RN no precisa ayuda, el gran volumen de nacimientos a nivel mundial hace que un gran número de niños precisen algún tipo de asistencia cardiorrespiratoria.
Continuamos revisando los cambios más importantes o los “toques de atención” que el comité de expertos ha emitido en las nuevas recomendaciones para el Soporte Vital en el Neonato, tras revisar el documento internacional de consenso 3 y las guías publicadas tanto por el European Resuscitation Council (ERC4 como por la American Heart Association (AHA5, que incluyen:
- Retraso del pinzamiento del cordón.
- Control de la temperatura de los recién nacidos prematuros.
- Hipotermia terapéutica posreanimación.
- Aspiración.
- Monitorización de CO2 exhalado.
- Relación Compresión-Ventilación.
Las recomendaciones se clasifican en I, IIA, IIB, III e Indeterminada y el nivel de evidencia científica que las respalda desde LOE 1-5.
En caso de que el RN precise maniobras de resucitación, se realizará:
1. Estabilización inicial: calentar, limpiar la vía aérea si es necesario, secar, estimular.
2. Ventilación.
3. Compresiones torácicas.
4. Administración de epinefrina y/o expansores de volumen.
Entre el nacimiento, la realización de estas maniobras de estabilización inicial, la reevaluación de la situación del RN y el comienzo de la ventilación si es necesaria sólo pueden pasar 60 segundos (el denominado “minuto de oro”).
Se comenzarán las maniobras de reanimación si el RN no logra mantener una respiración adecuada o una frecuencia cardíaca mayor de 100 latidos por minuto (lpm).

Retraso del pinzamiento del cordón

Cada vez existen más evidencias del beneficio que supone retrasar el pinzamiento del cordón durante al menos 1 minuto en neonatos nacidos a término y pretérmino que no requieren reanimación. En RN deprimidos que requieran reanimación no hay actualmente suficiente evidencia para recomendar o rechazar una recomendación que retrase la ligadura del cordón.

Control de la temperatura de los RN prematuros

A los RN prematuros, con edad de gestación inferior a 28 semanas, se les debe cubrir hasta el cuello con una bolsa o sábana de plástico, sin secarles, inmediatamente después del nacimiento. La estabilización y demás cuidados se realizarán bajo una fuente de calor radiante. La cobertura se debe mantener hasta que se comprueba la temperatura después del ingreso en planta. La temperatura del paritorio debe ser de al menos 26ºC.

Hipotermia terapéutica posreanimación

Se recomienda proporcionar hipotermia terapéutica (de 33,5 °C a 34,5 °C) a los lactantes nacidos con 36 semanas o más de gestación con una encefalopatía hipóxico-isquémica de moderada a grave (Clase IIa, LOE 1), puesto que en los estudios estos bebes presentaron una mortalidad significativamente menor y menos discapacidades de desarrollo neurológico en el seguimiento realizado a los 18 meses.
La hipotermia terapéutica debe administrarse con protocolos claramente definidos similares a los utilizados en los ensayos clínicos publicados y en centros con capacidad para proporcionar un cuidado multidisciplinario y un seguimiento longitudinal.

Manejo de la Vía Aérea

Una vez comenzada la administración de ventilación con presión positiva o de oxígeno adicional, deben evaluarse simultáneamente 3 características clínicas: la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y el estado de oxigenación (idealmente determinado por pulsioximetría en lugar de la evaluación del color) (Clase I, LOE 2).
ERC 2.010 – Algoritmo de Reanimación en el Neonato

Administración de oxígeno adicional

Los neonatos nacidos sanos y a término parten de una saturación de oxihemoglobina arterial inferior al 60%, y pueden tardar más de 10 minutos en alcanzar una saturación superior al 90%.
Debe utilizarse la pulsioximetría, con la sonda conectada a la extremidad superior derecha, para evaluar la necesidad de administrar O2 adicional. Se recomienda su uso cuando se anticipe la reanimación, cuando sea necesario mantener la ventilación con presión positiva (VPP), si la cianosis persiste o si se administra O2 adicional (Clase I, LOE 2)
En el caso de neonatos nacidos a término, es mejor comenzar la reanimación con aire mezclado con O2, en lugar de hacerlo con O2 al 100%, puesto que la hiperoxia puede ser tóxica, particularmente para el neonato prematuro (Clase IIb, LOE 2). La administración de oxígeno adicional debe regularse mezclando O2 y aire, y usando una oximetría monitorizada en la extremidad superior derecha (es decir, la muñeca o la palma de la mano) a modo de guía para saber qué cantidad administrar (Clase IIb, LOE 3).
Si no se dispone de la mezcla O2+aire se iniciará la reanimación con aire (Clase IIb, LOE 2).
Si el RN está bradicárdico (FC < 60 lpm) tras 90 segundos de reanimación con una concentración baja de O2, ésta se aumentará hasta el 100% hasta que se recupere una frecuencia cardíaca normal (Clase IIb, LOE 2).

Ventilación con Presión Positiva

Si el niño sigue en apnea o le cuesta respirar, o si la frecuencia cardíaca es < 100 lpm tras los pasos anteriores se debe comenzar con la VPP. La frecuencia respiratoria será de 40-60 respiraciones por minuto (rpm) (Clase IIb, LOE 3).

Aspiración

Si se aprecia líquido amniótico meconial mientras la cabeza se encuentre todavía en el periné de la madre no se recomienda aspirar la nariz y la boca del feto. La evidencia disponible no avala ni rechaza la aspiración endotraqueal rutinaria de lactantes deprimidos nacidos con el líquido amniótico teñido de meconio (Clase IIb, LOE 3).
Si el recién nacido está hipotónico y en apnea, con obstrucción obvia de la respiración espontánea o necesidad de una VPP, es razonable visualizar orofaringe y aspirar (Clase IIb, LOE 3), pudiendo ser útil la intubación traqueal y la aspiración si se dispone de personal entrenado en esta práctica. Sin embargo, si el intento de intubación es prolongado o sin éxito debe iniciarse la ventilación con mascarilla, sobre todo si hay bradicardia persistente.

Mascarillas Laríngeas

Se han mostrado eficaces para ventilar a RN que pesen más de 2000 gr. o tengan más de 34 semanas de gestación (Clase IIb, LOE2), por lo que pueden usarse en aquellas situaciones en las que la mascarilla facial sea ineficaz y la intubación endotraqueal sea ineficaz o no sea posible (Clase IIa, LOE 2).
No se ha comprobado su utilidad en casos de  líquido amniótico meconial, durante las compresiones torácicas o para la administración de medicación intrataqueal.

AHA 2.010 – Algoritmo de Reanimación en el Neonato

Soporte Cardiocirculatorio

Relación Compresión-Ventilación

Se deben comenzar las compresiones cuando la frecuencia cardíaca sea menor de 60 lpm tras ventilar correctamente durante 30 sg. con O2 adicional (Clase IIb, LOE 3).
El paro cardíaco neonatal suele producirse por asfixia, por lo que se ha mantenido la secuencia de reanimación A-B-C con una relación compresión-ventilación de 3:1, excepto cuando la etiología es claramente cardíaca, momento en el que se puede considerar una relación más alta de 15:2 (para 2 reanimadores) (Clase IIb, LOE 3).

Medicación

Si la frecuencia cardíaca se mantiene < 60 lpm. a pesar de ventilar con O2 al 100% (con frecuencia tras intubación orotraqueal) y de las compresiones torácicas, puede considerarse el uso de epinefrina a una concentración de 1:10.000 (0,1 mg/mL), o expansores de volumen, o los 2 a la vez.
Epinefrina
Se recomienda administrar la epinefrina por vía intravenosa (IV) (Clase IIb, LOE 3), a dosis de 0,01 a 0,03 mg/kg.
Si no se ha logrado una vía iIV, y mientras se canaliza, puede iusarse el tubo endontraqueal (TET) para administrar la epinefrina, teniendo en cuenta que se presisan dosis más altas para que sea efectiva (0,05 a 0,1 mg/kg) (Clase IIb, LOE 3).
Expansores de volumen
Se administrarán expansores de volumen cuando se objetive o se sospeche pérdida de sangre y la frecuencia cardíaca del RN no responda a las maniobras de reanimación (Clase IIb, LOE 3). Se recomienda una solución cristaloide isotónica o sangre en la reanimación inicial (Clase IIb, LOE 3), a una dosis de 10 ml/kg que podrá repetirse. Se debe evitar la infusión rápida de volumen, puesto que está asociada a hemorragia intraventricular (Clase IIb, LOE 3).
Glucosa
Los RN con bajos niveles de Glucosa tienen un mayor riesgo de daño cerebral y mal pronóstico tras un episodio de hipoxia, aunque no se han logrado establecer unos niveles de Glucosa que indiquen riesgo. Por tanto, tras la reanimación y tan pronto como sea posible, debe iniciarse una infusión de Glucosa IV para evitar la hipoglucemia (Clase IIb, LOE 3).

Mantenimiento o interrupción de los esfuerzos de reanimación

En un recién nacido sin una frecuencia cardíaca detectable, que continúa siendo indetectable durante 10 minutos, es adecuado considerar la conveniencia de detener la reanimación (Clase IIb, LOE 3).
A la hora de tomar la decisión de continuar los esfuerzos de reanimación más allá de 10 minutos sin frecuencia cardíaca, deben tenerse en cuenta factores como la etiología supuesta del paro, la gestación del neonato, la presencia o ausencia de complicaciones, el papel potencial de la hipotermia terapéutica y los sentimientos previos expresados por los padres en cuanto al riesgo aceptable de morbilidad. Cuando la gestación, el peso al nacer o las anomalías congénitas conllevan la práctica certeza de una muerte prematura y es probable que entre los pocos supervivientes la morbilidad sea inaceptablemente alta, no está indicada la reanimación.

Bibliografía

1.- Perlman JM, Risser R. Cardiopulmonary resuscitation in the delivery room. Associated clinical events. Arch Pediatr Adolesc Med. 1995;149(1):20-25. (PubMed)
2.- Palme-Kilander C. Methods of resuscitation in low-Apgar-score newborn infants—a national survey. Acta Paediatr 1992;81:739–44. (PubMed)
3.- Nolan JP et al. 2010 International Consensus on Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care Science With Treatment Recommendations. Resuscitation 2010;81S:e1-e25. (PubMed)
4.- Richmond S, Wyllie J. European Resuscitation Council Guidelines for Resuscitation 2010. Section 7. Resuscitation of babies at birth. Resuscitation 81 (2010) 1389–1399. (PubMed) (pdf completo) (pdf Section 7).
5.- Kattwinkel J, Perlman JM, Aziz K, Colby C, Fairchild K, Gallagher J, Hazinski MF, Halamek LP, Kumar P, Little G, McGowan JE, Nightengale B, Ramirez MM, Ringer S, Simon WM, Weiner GM, Wyckoff M, Zaichkin J. Part 15: neonatal resuscitation: 2010 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2010 Nov 2;122(18 Suppl 3):S909-19. (PubMed) (pdf)
6.- Atherton N, Parsons SJ, Mansfield P. Attendance of paediatricians at elective Caesarean sections performed under regional anaesthesia: is it warranted? J Paediatr Child Health. 2006;42:332–336. (PubMed)

viernes, 11 de febrero de 2011

LAS GUIAS ILCOR 2010

Edarvir
Estas imágenes espero que sean de utilidad y de interés pues nos permiten ver las maniobras de RCP desde un punto de vista “un poco menos serio“, sin por ello quitar la importancia que estas maniobras tienen.

viernes, 15 de octubre de 2010

Anestesia Caudal en niños

BLOQUEO CAUDAL EN EL PACIENTE PEDIÁTRICO Dr. Javier Espinosa Franco Hospital Santa Fe, Ciudad de México. >]
El uso de técnicas de anestesia regional en el paciente pediátrico,data desde los primeros días de la anestesia regional. Brainbridge en 1901, y Gray en 1909 usaron la Cocaína y Estovaína para anestesia espinal en lactantes y niños. Campbell en 1933 reportó la primera serie de anestesia caudal en niños y posteriormente otros autores como Sievers (1936), Ruston (1957), Spiegel (1962) Fortuna (1967) para nombrar a los primeros (1). A pesar de esto dicha técnica no obtuvo generalizada y universal aplicación, teniendo como principal razón el inconveniente del uso asociado de anestesia general para poder realizar el procedimiento; sin embargo, con el paso de los años y múltiples estudios farmacocinéticos, farmacodinámicos, así como el advenimiento de nuevos medicamentos el bloqueo caudal es actualmente, la técnica de anestesia regional más utilizada (2, 3). En la ciudad de México, Distrito Federal, en el año 2000, de 101 anestesiólogos pediatras entrevistados, el 90% utilizan dicha técnica (comunicación personal).
Entre algunas de sus principales ventajas tenemos que esta técnica es capaz de ofrecer efecto anestésico satisfactorio con mínimas alteraciones fisiológicas; cuando se utiliza asociada a anestesia general disminuye las necesidades de anestésicos y acelera el despertar; ofrece un periodo postoperatorio inmediato libre de dolor permitiendo el pronto contacto del paciente con sus padres y reinicio de la vía oral, disminuyendo en forma muy importante el trauma psicológico para el paciente; además es posible la colocación de un catéter peridural cuando es necesario
prolongar el efecto analgésico postoperatorio (4)
INDICACIONES
1. Niños con historia de hipertermia maligna.
2. Pacientes que presenten enfermedades neuromusculares que tengan reducción de la reserva respiratoria o reflejos faríngeos disminuidos.
3. Pacientes prematuros con historia de apnea que sean sometidos a procedimientos quirúrgicos de abdomen, genitourinarios o de extremidades inferiores.
4. Pacientes con enfermedad crónica de vías aéreas incluyendo asma y fibrosis cística.
CONTRAINDICACIONES
Se consideran como contraindicaciones absolutas:
1. Falta de consentimiento paterno.
2. Infección en el sitio de la inyección.
3. Coagulopatía.

Como contraindicaciones relativas tenemos:
1. En sentido legal estricto se permite la realización de técnicas de anestesia regional, en contra de la voluntad de menores cuando se considera preferible y existe el consentimiento paterno; sin embargo, cuando el paciente es lo suficientemente grande como para lograr el diálogo (arbitrariamente de cinco
años en adelante) debería ser realizado previa discusión y aceptación del niño.
2. Estados convulsivos mal controlados.
3. Vía aérea difícil. Se presume que el empleo de cualquier técnica de anestesia regional implica la capacidad de controlar la vía aérea, sobre todo en caso de urgencia, como cuando existen reacciones tóxicas o complicaciones del procedimiento. En este sentido es necesario valorar detenidamente el tipo de dificultad de vía aérea, ya sea dificultad para ventilar o dificultad para intubar, así como el tipo de
procedimiento quirúrgico y la posición del paciente durante el transoperatorio, antes de tomar la decisión de realizar o no un bloqueo caudal.
4. Anomalías anatómicas en el sitio de inyección, como espina bífida.
5. Hipovolemia. Los casos de hipovolemia moderada pueden ser corregidos previos a la realización del bloqueo. Los estados de hipovolemia severa con riesgo de sangrado profuso es una contraindicación absoluta para la realización de bloqueo caudal.
6. Enfermedad neurológica. Los bloqueos de conducción pueden ser usados ventajosamente en muchos pacientes con enfermedad neurológica o desórdenes neuromusculares, incluyendo parálisis cerebral, miopatías y neuropatías estables o progresivas, debiéndose seleccionar juiciosamente cada paciente (5)
CONSIDERACIONES ANATOMICAS
El hueso sacro, está formado por la fusión de las cinco vértebras sacras, formando un hueso triangular, convexo por atrás, cóncavo por adelante, que se articula con la quinta vértebra lumbar por arriba y con el cóccix por abajo. El hiato sacro, es la fusión incompleta de la lamina de la quinta y habitualmente la
cuarta vértebras sacras, siendo una apertura en forma de U invertida, que presenta a los lados los cuernos sacros . Pueden existir variaciones en este hueso que son de importancia para el anestesiólogo, como es la extensión de la espina bífida, que puede incluir la tercera lámina hasta toda
la extensión del sacro, anormalidades de los cuernos sacro, hiato falso o ausencia del mismo siendo esta variable reportada hasta en el 7.7% de los casos, lo cual haría al bloqueo caudal teóricamente imposible en estos casos.
En su exterior el sacro presenta los forámenes sacros anteriores y posteriores por los cuales pasan los ramos primarios, los forámenes posteriores están prácticamente ocluidos por ligamentos, los forámenes anteriores que son más grandes son un sitio de escape de los anestésicos del espacio peridural.
CANAL SACRO Y SU CONTENIDO
El canal sacro es la continuación del canal espinal lumbar que finaliza a nivel del hiato sacro. Aquí encontramos las diferencias anatómicas más significativas con respecto a la edad. Al nacimiento la medula espinal finaliza a nivel de L3 y el saco dural a nivel de S3, en cambio en el adulto terminan a nivel de L1 y S2
respectivamente (4).
También encontramos los plexos sacros que, aunque en forma inconstante, pero con frecuencia se localizan a nivel del la parte anterior del canal. El resto del canal está lleno de grasa epidural, cuya consistencia cambia de una textura laxa en los niños a una textura más fibrosa, casi una red en los adultos, siendo esta la característica que permite predecir la difusión el anestésico en los niños (6)
SEDACIÓN TRANSQUIRURGICA
Ya que las concentraciones anestésicas que utilizamos en el paciente pediátrico no producen habitualmente bloqueo motor importante es posible que el paciente pueda moverse durante el transquirúrgico. Desde mi punto de vista es más difícil mantener "quieto, inmóvil" al paciente (enocasiones durante horas) que la realización técnica del bloqueo caudal. Una discusión concienzuda de
este tema ameritaría una charla, por lo que aquí solo mencionaré algunas
generalidades.
MEDICACION PREANESTESICA
Es importante el uso de una benzodiacepina, ya sea de corta o larga duración, ya que además de disminuir el consumo de otros hipnóticos, sus cualidades amnésicas, como en el caso del Midazolam, son muy útiles para disminuir el trauma psicológico del pequeño.
INDUCCIÓN
Puede ser endovenosa o inhalada. En el primer tipo puede ser disociativa, con previa atropinización. Se administra Ketamina (1-3 mg/kg) fraccionada; con este medicamento se tiene la ventaja de que la depresión respiratoria que se presenta es mínima cuando se administra lentamente. También puede usarse una combinación de Fentanilo-Propofol. Cuando se desea realizar la inducción inhalada se escoge un anestésico que produzca poca irritación de la vía aérea. El mantenimiento de la sedación puede realizarse con bolos de benzodiazepina o con infusión de propofol. Cuando sea necesario proteger la vía aérea o se halla planeado una técnica mixta puede realizarse la intubación orotraqueal o colocación de mascarilla laríngea antes o después de la realización de la punción, aunque prefiero realizarlo primero.
EJECUCIÓN DE LA PUNCIÓN
Posición del paciente: puede ser en la posición de Sims, es decir, decúbito lateral con las extremidades inferiores flexionadas la superior un poco más que la inferior , o en decúbito prono colocando una almohadilla por debajo de las crestas iliacas para la mejor exposición del hiato sacro. La elección de cual posición utilizar es personal, aunque se ha reportado que con volúmenes equivalentes la difusión del bloqueo es más alto en una a tres metámeras y se correlaciona mejor con el número de metámeras que se calculó bloquear, con la posición de Sims que con la genupectoral (7) Previa antisepsia de la reg lumbosacra, para la localización del hiato sacro, se puede trazar un triangulo equilátero cuyos vértices corresponden a las dos espinas iliacas posterosuperiores y al hiato mismo , o bien tocando con un dedo el cóccix se asciende hasta encontrar la depresión correspondiente al hiato.
Posteriormente para ubicar el sitio de punción se palpan los cuernos del sacro con los dedos pulgar e índice de la mano no dominante  o bien colocando el dedo índice en el borde superior del hiato.
La introducción de la aguja que puede ser una mariposa No. 21 en los niños pequeños o bien una aguja hipodérmica o un catéter endovenoso en los mayores; se realiza con una angulación de entre 40 a 60 grados hasta experimentar el "clic" característico de penetrar el ligamento sacrocoxígeo. Posterior a esto se horizontaliza la aguja y se avanza dos o tres milímetros más en el espacio peridural . Esta
horizontalización se realiza para evitar puncionar hueso o el plexo venoso que, como ya se dijo, se encuentra en la parte anterior del canal. Después se comprueba pérdida de la resistencia administrando aire y teniendo desde aquí hasta el final de la punción un dedo sobre la piel del hiato para asegurar que no se está realizando una administración subcutánea.
Antes de administrar la dosis anestésica se aspira con suavidad para comprobar la inexistencia de sangre o líquido cefalorraquídeo; hay que recalcar, la aspiración de sangre puede ser falsa negativa porque las venas se colapsan fácilmente; además, cuando se realiza la punción con el paciente en decúbito prono el punto más alto corresponde al hiato sacro, por lo tanto no se obtiene retorno espontáneo de sangre por cuestiones hidráulicas. Más tarde se administra la dosis prueba del anestésico 0.1 ml/kg (8) que, de preferencia, debe contener epinefrina para detectar
administración intravenosa del mismo; si no existe cambio en la frecuencia cardiaca o tensión arterial,cambios en la onda T o en el segmento ST, se prosigue con la
administración del medicamento, que debe realizarse lentamente en uno o dos minutos, o bien un mililitro en 3 o 4 segundos (9)
Recordar que una administración muy rápida puede asociarse a una difusión proximal excesiva con riesgo de ocasionar trastornos respiratorios o aumentar
considerablemente la presión del espacio peri medular ocasionando perdida del
conocimiento o hipotensión arterial (10) La existencia de resistencia al administrar la dosis o el aumento de volumen de la región nos deben hacer sospechar la administración en sitio incorrecto.
BLOQUEO CAUDAL CONTINUO
Es posible la colocación de un catéter peridural del número 20 con una aguja de Tuohy pediátrica No.18, o un catéter para punción intravenosa cuando existe alguna indicación, como cirugía prolongada o necesidad de analgesia peridural postoperatoria, sin embargo es una práctica poco frecuente en nuestro medio debido al riesgo de contaminación. En el caso del catéter existen reportes de inserción de grades longitudes incluso hasta nivel torácico (11), práctica que no aconsejo por el riesgo de dañar la duramadre, la colocación intravascular o que el catéter se enrolle en sí mismo.
VOLUMEN DE INYECCIÓN
El volumen del anestésico administrado es otro de los factores que determina la altura metamérica alcanzada. Se han propuesto varios modelos matemáticos para determinar el volumen a administrar y la altura final del bloqueo sensitivo según la edad (12, 13, 14, 15) y el peso del paciente (13, 16); sin embargo, en la práctica clínica es más práctico seguir las siguientes recomendaciones (17, 18)
Volúmenes para anestesia caudal en pediatría:
1. Nivel lumbosacro: 0.5 mL/kg.
2. Toracolumbar: 1 mL/kg.
3. Medio torácico: 1.25 a 1.6 mL/kg.
DOSIS ANESTÉSICA
Las concentraciones plasmáticas consideradas como tóxicas en el adulto son de 3-7 ng/kg para Lidocaína y de 1.6 a 2 ng/mL para la Bupivacaína, siendo éstos valores aceptados para el paciente pediátrico. La utilización de soluciones con adrenalina permite reducir los picos plasmáticos para una dosis dada. En el niño las dosis máximas de Lidocaína simple son de 7 mg/kg y de 10 mg/kg para las soluciones con adrenalina, estos valores son de 2.5 a 4 mg/kg para la Bupivacaína, respectivamente
(19, 20) Las concentraciones de lidocaína utilizadas habitualmente en el paciente pediátrico son de 1%(0.8 en el neonato) y 0.25% para Bupivacaína. La adición de Fentanilo, 1-2 mcg/kg (21), mejora la calidad de la analgesia peridural de los anestésicos locales.
La Ropivacaína es un anestésico amida de larga duración, que en adultos muestra niveles plasmáticos venosos máximos tolerados superiores a los de Bupivacaína. A niveles venosos plasmáticos de 2.2 mcg/ml no se detectaron efectos colaterales. A dosis que producen depresión cardiovascular o síntomas neurológicos los cambios fueron menos pronunciados con ropivacaína que con Bupivacaína (22) La
experiencia clínica con el bloqueo caudal en pacientes pediátricos con este medicamento aún es limitada; se ha reportado el uso de volúmenes de 0.5 a 1 mL/kg, con concentraciones de 0.2 a 0.5% y dosis de 2 a 3.75 mg/kg (23, 24, 25, 26), obteniéndose anestesias satisfactorias y con concentraciones
plasmáticas por debajo de los 2 mcg/ml, sin evidencia clínica de toxicidad. Por lo que, considerando que la aplicación del bloqueo caudal, que generalmente es con dosis única y que la toxicidad de Ropivacaína es menor que la de Bupivacaína, son razones por las que su uso se puede preferir.
En mi experiencia, aunque es posible utilizar el bloqueo caudal para cirugías de abdomen superior, la empleo solo en neonatos y lactantes menores (hipertrofia pilórica, gastrostomías, etc.) Y, por otra parte, el volumen máximo que utilizo es 20-25 mL, que es un volumen que se utiliza en niños de 5 a 6 años, a los cuales es posible colocarles el bloqueo a nivel lumbar.
¿POR QUE FALLA LA TÉCNICA?
Existen dos razones por la que el bloqueo caudal no sea efectivo:
La primera es porque la dosis no se administre correctamente en el espacio peridural, y esto sucede cuando:
1. Se administra la dosis en tejido subcutáneo, lo que causa resistencia al administrar la dosis y aumento de volumen en el sitio de punción; y
2. Punción en un agujero sacro, en ocasiones al no identificar adecuadamente las referencias anatómicas se puede puncionar el tercero o cuarto agujeros sacros, lo que causará que se bloquee la raíz correspondiente.
La segunda causa de falla del bloqueo es porque la altura metamérica no es suficiente para la cirugía a realizar. Lo importante en este punto es reconocer el hecho y cambiar de técnica si es necesario, antes de recurrir al uso de la "polifarmacia" que puede ocasionar que el paciente se quede innecesariamente
"dormido", con lo cual se perderían algunas de las ventajas de la técnica.
INCIDENTES Y ACCIDENTES
1. Punción Vascular y Administración Intravascular. La perforación de una vena peridural es un accidente relativamente frecuente y sin consecuencias si se reconoce oportunamente, ya que hasta el 15% de las punciones son traumáticas, sobre todo si no se horizontaliza la aguja después de penetrar la membrana sacrococcígea; es importante realizar la aspiración suave antes y durante la administración del medicamento retirando la aguja si se obtiene sangre y volviendo a recolocarla en
espacio peridural, además de administrar la dosis prueba del anestésico con epinefrina para reconocer la localización intravascular de la aguja, de no hacerlo así ocurrirán las consecuencias tóxicas de la administración intravascular de anestésicos locales tales como convulsiones, trastornos del ritmo cardiaco, hemodinámicas y ventilatorios graves, que ameritarán su adecuado tratamiento.
2. Perforación de la Duramadre e Inyección Subaracnoidea. Una perforación dural puede
producirse por una anomalía anatómica, como cuando existe espina bífida. También se produce cuando la aguja ha sido avanzada excesivamente en el canal sacro. Su frecuencia es hasta del 2.5%. Si al
aspirar se obtiene líquido cefalorraquídeo se debe retirar la aguja y si se desea reintentarlo administrar la dosis muy lentamente después de la recolocación de la aguja y la verificación cuidadosa de su correcta colocación. Si pasa desapercibida la punción de la duramadre se pueden administrar grandes volúmenes de anestésicos locales en el espacio subaracnoideo, con la consecuente raquia masiva que puede ser de consecuencias catastróficas.
También se han reportado otros accidentes como: punción de médula ósea, inyecciones intraóseas(cuyos efectos son parecidos a la administración intravenosa directa) y el traspaso de la pared anterior del canal sacro con lesión de vísceras como el recto y los vasos pelvianos.
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